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jueves, 5 de junio de 2014

La Evaluación en las Narrativas

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LA EVALUACIÓN EN LAS NARRATIVAS


Marisol Rey Castillo © 2004


El análisis del discurso se encarga de diversos tipos de textos, entre ellos, los narrativos. Ya desde comienzos del siglo XX, algunos estudiosos de la literatura se encargaron de analizar la estructura narrativa desde una perspectiva estructural. Autores rusos y franceses como Propp, Levi Strauss, Barthes, Greimas y Todorov entre otros dedicaron gran parte de sus estudios al examen de dichas formas, con lo cual creaban y difundían análisis literarios.

Posteriormente, en los años sesentas y desde un punto de vista sociolingüístico, se hizo una plena toma de conciencia de estudios sobre las narrativas. Labov, Waletzky y Polanyi, por mencionar sólo tres de la gran cantidad de investigadores, detallaron y analizaron aspectos relevantes como por ejemplo la estructura de narrativas cotidianas.

Labov y Waletzky en 1967 y más tarde Labov en 1972, presentaron una estructura general que habían notado en narraciones habladas en entrevistas a varias personas. Así estos autores han determinado que la estructura general de una narración contiene seis elementos: resumen, orientación, acción complicante, evaluación, resolución y coda. Los autores también han dejado claro que no todas las veces se pueden encontrar estos seis elementos, sino que a veces faltan uno o varios, excepto la acción complicante, sin la cual no habría narración. Además, dichos elementos no siempre tienen un orden específico ni determinado: en algunas ocasiones prima el orden cronológico o de otro tipo el cual el narrador cree más conveniente. Los autores siempre han dado un lugar de importancia a la acción complicante dejando un poco de lado los otros elementos. No obstante, creemos aquí que la evaluación también es importante (lo que no quiere decir que lo sea más que la acción complicante) hasta tal punto que sin ella una narración se vería incompleta, y gran parte de la información sobre las impresiones del “protagonista” de la historia se perdería.

Una  de  las  funciones  primarias  de  la  evaluación  en  la  narración,  es,  como  lo  dice  Labov

“indicar la finalidad de la narración, su razón de ser: el por qué contó la historia y a dónde trata de llegar el narrador.”[1] Una historia no es contada así porque sí, siempre hay un motivo por el cual una persona siente la necesidad de narrar algo que le sucedió. A veces es el “autobiografical impulse” como dice Rosen [2], la forma en que las personas se hacen concientes de su individualidad y también como miembros de grupos. Otras veces, las narraciones salen a flote en medio de una conversación para ejemplificar o ilustrar el tema del que se está debatiendo. Creemos aquí que si alguien que esté contando una historia no trata de llegar a la finalidad de su relato, es difícil ver la funcionalidad del mismo o la manera en que éste se relaciona con el tema de conversación que se esté tratando.

Los diversos estudiosos de las narrativas también especifican varios mecanismos de evaluación, entre ellos, los estados afectivos, estados mentales, discursos directos, discursos indirectos, intensificadores, repeticiones, etc. Tales mecanismos también nos dejan ver impresiones del narrador con respecto a lo sucedido. Por ejemplo las interjecciones podrían dejarnos ver el estado afectivo del relator, la repetición busca hacer un énfasis en algún aspecto, etc. Consideramos que tales apreciaciones por parte del hablante son importantes ya que nos deja ver su modo de pensar, de actuar o de sentirse respecto al tema o a lo sucedido, y esto, podría hacernos llegar a la finalidad del relato, que es el objetivo principal de la evaluación.

La evaluación, al igual que los otros elementos antes mencionados, no aparece en un lugar fijo, ni mucho menos de una manera única o en una sola parte de la narración. Los estudiosos afirman que muchas veces aparece en medio de la acción complicante, de manera que la interrumpe momentáneamente para introducir una impresión. Otras veces suele aparecer al comienzo o al final. Pero la mayoría de veces la evaluación se ve esparcida a lo largo de toda la narración. En esta medida creemos que es importante ver este aspecto y tenerlo en cuenta, ya que así se podrá llegar al punto al cual va el narrador al contar su historia, además que nos detalla las distintas percepciones que hace tal narrador durante lo sucedido.

Otro aspecto que ha sido trabajando poco por los estudiosos la motivación de la evaluación. Aunque como ya dijimos antes, siempre hay una estímulo para contar una historia, pero la motivación de la evaluación no siempre es la misma ni está clara en todas las narraciones. En una entrevista el narrador intentará sustentar su historia de determinada manera, y mostrará de una u otra manera por qué lo hace. Pero esto no siempre es así.

Para el caso de la conversación Livia Polanyi presenta un texto sobre la narración en las conversaciones[3] y a través de una historia narrada en medio de una conversación por dos mujeres que fueron asaltadas, la autora habla de diversos aspectos, entre ellos, la participación del oyente en la narración. En dicho trabajo Polanyi afirma que “the story recipients may be dissatisfied with the story... they may want to have more information about the events of the story or the motivations of the characters: they may web what to know what happened after the time frame of the story”[4]. Así, el oyente (o los oyentes) con sus preguntas pueden hacer que el narrador hable de lo que sintió o lo que pensó en el momento de los sucesos que está narrando. Incluso, muchas veces, como lo ilustra la autora con el ejemplo, los oyentes pueden comentar también sobre lo sucedido.

Como hemos visto hasta ahora, los distintos aspectos tratados aquí (y otros que no han sido tomados por cuestiones de espacio) y que conforman la evaluación en la narración son importantes, ya que nos detallan con mayor claridad la finalidad del narrador al relatar una historia que él u otros han vivido.

No pretendemos afirmar que sin la evaluación la narración sería imposible, pero sí queremos dejar claro, desde nuestra manera de ver, que la evaluación es un elemento muy importante, porque en la medida en que sepamos la finalidad del narrador y aspectos psicológicos y mentales del narrador, podemos ver el relato de manera más completa y coherente.

2004 ©

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NOTAS:

1  LAVOB William (1988) La transformación de la Experiencia en Sintaxis Narrativa. Cali, Centro de
Traducciones de la Universidad del Valle. Pp18.

2 JOHNSTONE, Barbara (2001) Discourse Analysis and Narrative. En Tannen et al The Handbook of Discourse Analysis. Oxford. Blackwell. Pp 640.

3 POLANYI, Livia (1985) Conversational Storytelling. En DIJK, Teun A. Van (ed). Handbook of Discourse Analysis Vol 3: Disciplines of Discourse. Florida. Academic Press. Pp 183―201.

4  Op cit, pp 198.
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LECTURAS REALIZADAS

JOHNSTONE, Barbara (2001) Discourse Analysis and Narrative. En Tannen et al The Handbook of Discourse Analysis. Oxford. Blackwell. pp 634-649.

LAVOB William (1988) La transformación de la Experiencia en Sintaxis Narrativa. Cali, Centro de Traducciones de la Universidad del Valle.

POLANYI, Livia (1985) Conversational Storytelling. En DIJK, Teun A. Van (ed). Handbook of Discourse Analysis Vol 3: Disciplines of Discourse. Florida. Academic Press. Pp 183―201.






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