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sábado, 14 de marzo de 2015

El diccionario y el uso de las palabras

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El diccionario y el uso de las palabras

Marisol Rey Castillo © 2014

Cuando uno se pone a pensar en el significado de las palabras, piensa exactamente en lo que ellas quieren decir, en ese contenido que nos transmiten. Sin embargo, el significado de las palabras no es simplemente la relación unívoca que existe entre un referente y una palabra. El significado va mucho más allá, va referido estrictamente al uso que hace el hablante de esa palabra, en un contexto real, en unas circunstancias dadas y sobre todo dentro de un discurso. Así, muchas veces, no se puede decir que una palabra tiene un único significado, sino que ese significado adquiere distintos matices depende del contexto en el que se esté usando.

El diccionario es ese libro que nos permite encontrar un completo inventario de los significados de las palabras. Esta útil herramienta se presenta como una ayuda cuando queremos clarificar el significado de una palabra que desconocemos o de la cual dudamos. No obstante, a veces el diccionario no se convierte en una herramienta muy útil para nosotros, pues existen muchas palabras que quieren unos significados inusuales en el contexto en el que se dan, por las palabras que lo rodean, y eso significados han sido un poco descuidados en los diccionarios definitorios y de uso.

Para ilustrar esto de una manera más clara, me permito a continuación pegar la definición del mismo término quedan dos diccionarios: el RAE y el Wordreference, ambos herramientas o útiles y por supuesto los más consultados online.




Sin embargo, esta palabra puede adquirir distintos significados con el uso que le dan los hablantes, y por eso me vería mucho más apegada a las diversas definiciones que nos ofrece Arturo Pérez Reverte en su texto “El significado de la palabra cojones”, que transcribo a continuación.


El significado de la palabra "cojones"
Arturo Pérez Reverte
Ahora me explico las quejas de los extranjeros por sus dificultades con nuestras acepciones. Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número y acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos "cojones".
Si va acompañada de un numeral, tiene significados distintos según el número utilizado. Así, "uno" significa "caro o costoso" (valía un cojón), "dos" significa "valentía" (tiene dos cojones), "tres" significa "desprecio "(me importa tres cojones), un número muy grande más "par" significa "dificultad " (lograrlo me costó mil pares de cojones).
El verbo cambia el significado. "Tener" indica "valentía" (aquella persona tiene cojones), aunque con signos exclamativos puede significa "sorpresa" (¡tiene cojones!); "poner" expresa un reto, especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa). También se los utiliza para apostar (me corto los cojones), o para amenazar (te corto los cojones).
El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así el presente indica "molestia o hastio" (me toca los cojones), el reflexivo significa "vagancia" (se tocaba los cojones), pero el imperativo significa "sorpresa" (¡tócate los cojones!).
Los prefijos y sufijos modulan su significado: "a-" expresa "miedo "(acojonado), "des-" significa "cansancio" (descojonado), -udo" indica "perfección" (cojonudo), y "-azo" se refiere a la indolencia o abulia"(cojonazo).
Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa "éxito" (me salió de cojones) o "cantidad" (hacía un frío de cojones), "por" expresa "voluntariedad" (lo haré por cojones), "hasta" expresa "límite de aguante " (estoy hasta los cojones), "con" indica "valor" (era un hombre con cojones) y  "sin", "cobardía" (era un hombre sin cojones).
Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa "frío" (se me quedaron los cojones morados), la forma," cansancio" (tenía los cojones cuadrados), pero el desgaste implica "experiencia" (tenía los cojones pelados de tanto repetirlo).
Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados); sin embargo hay un tamaño máximo (tiene los cojones como los del caballo de Espartero) que no puede superarse, porque entonces indica "torpeza o vagancia" (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, e incluso necesita una carretilla para llevarlos).
La interjección "¡cojones!" significa "sorpresa", y cuando uno se halla perplejo los solicita (manda cojones!).
En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones).
En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones."

Como podemos observar, ninguno de los dos diccionarios referidos anteriormente ofrecen ni siquiera la mitad de la información que nos ofrece el artículo de Pérez Reverte. Esto nos deja cuestionándonos sobre la elaboración de diccionarios definitorios en castellano. ¿Deberían estas definiciones que nos da Pérez estar en un diccionario monolingüe de lengua? ¿O necesariamente tendríamos que crearon diccionarios alusivo de colocaciones y lo oclusiones para consignar allí estos significados no convencionales de las palabras (y las frases)? Si el diccionario es ese libro que consigna el inventario de palabras de una lengua y sus significados, tendría que tomar todos los aspectos, no solamente el significado que tiene por ser un elemento de la lengua (normativo) sino también el significado real a la luz del uso que dan los hablantes.



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