viernes, 5 de febrero de 2016

¿Infoxicarme yo?

No hay comentarios:
Pues sí, claro que me ha pasado.

Y es que algunas veces, novatos o no en la red, nuestras ansias de hallar lo que buscamos nos llevan a una infoxicación.

Tienes una duda o quieres ampliar tus conocimientos sobre un tema. Entonces, accedes a un buscador en Internet para informarte. Tecleas el tema, la palabra o la frase e inmediatamente te aparece un sinnúmero de posibilidades para buscar sobre aquello que quieres saber. Lees aquellos títulos tan llamativos y tan interesantes de color azul. Haces clic en un par de ellos (si eres ordenado, los abres en ventanas distintas) y lees la información que se contiene allí. De repente, sucede algo inesperado: el artículo que lees te remite, a través de un link, a otra página o a otras páginas con información sobre ese mismo tema. Haces clic en cada una de ellas y lees, con la sorpresa de que estas páginas también tienen links. Si somos afortunados, habrá también vídeos, podcast, imágenes, noticias y otra información en recursos más visuales.

En pocos minutos, tendremos mucha más información de la que creíamos que íbamos a conseguir. A partir de una o dos páginas hemos llegado a otras ocho o diez, hemos observado varios videos y hemos visto distintas imágenes. En menos de treinta minutos hemos sido bombardeados por montones de información, quizá mucha más de la que podemos leer o procesar. Estamos infoxicados.

¿Te ha pasado?

A mí sí. Y es horrible. Esa sensación de “tanto por leer y ver y tan poco tiempo que tengo” solo nos llena de angustia y nos hace perder el objetivo principal: aprender. Te invade la ansiedad y te preguntas “¿y ahora cómo voy a organizar todos esos datos?”.

Y es que, a pesar de que la red es una magnífica herramienta para obtener información, esta es abundante, tanto que sería absolutamente imposible leer todo lo que se ha dicho al rededor de un único tema. No obstante, algunas veces creemos que estamos obligados a poner atención a todos los resultados de la búsqueda, lo cual en lugar de solucionar nuestra primera duda o inquietud, nos genera otras tantas, además del estrés por no poder cumplir nuestro propósito.

Técnicamente eso se llama infoxicación, término acuñado por Alvin Toffler en 1970, para referirse a una sobrecarga informativa en la que se tiene exceso de información para conocer sobre un determinado asunto. Nos enfrentamos a ella cuando no tenemos un método o una estrategia para seleccionarla, evaluarla y contrastarla a fin de tomar sólo aquello que sea verdaderamente relevante. En nuestra era, con el rápido avance de la tecnología y en especial de la web, este fenómeno parece aumentarse.

Las consecuencias son evidentes. El exceso de información imposible de gestionar nos lleva a no concluir la labor de manera exitosa o a sobrecargar la mente, obligándola a realizar un esfuerzo mayor al necesario, generando un desgaste mental superfluo.

Por ello, se hace necesario establecer técnicas o estrategias que permitan enfocarnos en la elección de la información útil y necesaria para el objetivo planteado.

Cornella (1999-2000) habla de un filtro personal de la información por el cual podamos dividir la información a la que accedemos en tres partes:
1. Información fatal: la que no tiene nada que ver con el tema que nos interesa
2. Información interesante: aquella que puede resultar importante
3. Información realmente útil: aquella que eres relevante para nuestro propósito.

Por otro lado, Martínez (2013, p.13) asegura que es importante tener en cuenta una serie de criterios a la hora de buscar en la red:
“►Utilizar sitios y portales de reconocido valor como fuente de información.
►Consultar páginas y sitios web recomendados por el profesorado.
►Localizar páginas, archivos o documentos* previamente conocidos y reputados.
►Orientarte acerca de un tema, aproximarte a cuestiones poco conocidas.
►Buscar datos concretos, definiciones, estadísticas, direcciones, fórmulas, etc.

También Martínez (2013) recomienda hacer búsquedas en páginas que cumplan ciertas condiciones, sobre todo cuando se requiere información académica o científica. Así, el autor recomienda sitios como:
 “►Recomendados expresamente por los profesores.
►De universidades y centros de investigación (por extensión, el domino .edu, o lossubdominios .edu. y .ac., donde es en este caso un dominio geográfico).
►De organismos públicos oficiales, nacionales e internacionales.
►De instituciones culturales y científicas (museos, academias, archivos, etc.).
►De editoriales científicas conocidas y prestigiosas.
►De entidades y asociaciones profesionales y científicas relevantes.”

De manera que, para evitar la infoxicación, es necesario trazarse una serie de pasos que nos lleven a un método eficaz para obtener la información necesaria precisa y pertinente para cumplir nuestros objetivos de búsqueda.


Infografía:




¿Infoxicarme yo?

No hay comentarios:
Pues sí, claro que me ha pasado.

Y es que algunas veces, novatos o no en la red, nuestras ansias de hallar lo que buscamos nos llevan a una infoxicación.

Tienes una duda o quieres ampliar tus conocimientos sobre un tema. Entonces, accedes a un buscador en Internet para informarte. Tecleas el tema, la palabra o la frase e inmediatamente te aparece un sinnúmero de posibilidades para buscar sobre aquello que quieres saber. Lees aquellos títulos tan llamativos y tan interesantes de color azul. Haces clic en un par de ellos (si eres ordenado, los abres en ventanas distintas) y lees la información que se contiene allí. De repente, sucede algo inesperado: el artículo que lees te remite, a través de un link, a otra página o a otras páginas con información sobre ese mismo tema. Haces clic en cada una de ellas y lees, con la sorpresa de que estas páginas también tienen links. Si somos afortunados, habrá también vídeos, podcast, imágenes, noticias y otra información en recursos más visuales.

En pocos minutos, tendremos mucha más información de la que creíamos que íbamos a conseguir. A partir de una o dos páginas hemos llegado a otras ocho o diez, hemos observado varios videos y hemos visto distintas imágenes. En menos de treinta minutos hemos sido bombardeados por montones de información, quizá mucha más de la que podemos leer o procesar. Estamos infoxicados.

¿Te ha pasado?

A mí sí. Y es horrible. Esa sensación de “tanto por leer y ver y tan poco tiempo que tengo” solo nos llena de angustia y nos hace perder el objetivo principal: aprender. Te invade la ansiedad y te preguntas “¿y ahora cómo voy a organizar todos esos datos?”.

Y es que, a pesar de que la red es una magnífica herramienta para obtener información, esta es abundante, tanto que sería absolutamente imposible leer todo lo que se ha dicho al rededor de un único tema. No obstante, algunas veces creemos que estamos obligados a poner atención a todos los resultados de la búsqueda, lo cual en lugar de solucionar nuestra primera duda o inquietud, nos genera otras tantas, además del estrés por no poder cumplir nuestro propósito.

Técnicamente eso se llama infoxicación, término acuñado por Alvin Toffler en 1970, para referirse a una sobrecarga informativa en la que se tiene exceso de información para conocer sobre un determinado asunto. Nos enfrentamos a ella cuando no tenemos un método o una estrategia para seleccionarla, evaluarla y contrastarla a fin de tomar sólo aquello que sea verdaderamente relevante. En nuestra era, con el rápido avance de la tecnología y en especial de la web, este fenómeno parece aumentarse.

Las consecuencias son evidentes. El exceso de información imposible de gestionar nos lleva a no concluir la labor de manera exitosa o a sobrecargar la mente, obligándola a realizar un esfuerzo mayor al necesario, generando un desgaste mental superfluo.

Por ello, se hace necesario establecer técnicas o estrategias que permitan enfocarnos en la elección de la información útil y necesaria para el objetivo planteado.

Cornella (1999-2000) habla de un filtro personal de la información por el cual podamos dividir la información a la que accedemos en tres partes:
1. Información fatal: la que no tiene nada que ver con el tema que nos interesa
2. Información interesante: aquella que puede resultar importante
3. Información realmente útil: aquella que eres relevante para nuestro propósito.

Por otro lado, Martínez (2013, p.13) asegura que es importante tener en cuenta una serie de criterios a la hora de buscar en la red:
“►Utilizar sitios y portales de reconocido valor como fuente de información.
►Consultar páginas y sitios web recomendados por el profesorado.
►Localizar páginas, archivos o documentos* previamente conocidos y reputados.
►Orientarte acerca de un tema, aproximarte a cuestiones poco conocidas.
►Buscar datos concretos, definiciones, estadísticas, direcciones, fórmulas, etc.

También Martínez (2013) recomienda hacer búsquedas en páginas que cumplan ciertas condiciones, sobre todo cuando se requiere información académica o científica. Así, el autor recomienda sitios como:
 “►Recomendados expresamente por los profesores.
►De universidades y centros de investigación (por extensión, el domino .edu, o lossubdominios .edu. y .ac., donde es en este caso un dominio geográfico).
►De organismos públicos oficiales, nacionales e internacionales.
►De instituciones culturales y científicas (museos, academias, archivos, etc.).
►De editoriales científicas conocidas y prestigiosas.
►De entidades y asociaciones profesionales y científicas relevantes.”

De manera que, para evitar la infoxicación, es necesario trazarse una serie de pasos que nos lleven a un método eficaz para obtener la información necesaria precisa y pertinente para cumplir nuestros objetivos de búsqueda.


Infografía:




viernes, 22 de enero de 2016

La felicidad y la pésima calidad de la educación en Colombia

No hay comentarios:
En menos de dos años, hemos recibido dos noticias que para el país son importantes (tanto que los periódicos no se callan a la hora de difundirlo): Colombia ocupa el primerlugar como el país más feliz del mundo[1] y el último lugar en las pruebas Pisa[2]. Como quien dice, felices e ignorantes. Eso parece corroborar aquella antigua idea de que la felicidad es inversamente proporcional a la inteligencia: la gente más feliz es la gente estúpida y los inteligentes son los que más sufren[3].  

En cuanto a la medición de la felicidad, esta se hizo a través de una encuesta en la que se preguntaba directamente a los implicados sobre el grado de satisfacción con sus vidas. Para no entrar en detalles, un promedio de 85% de las personas aseguraron que eran felices. Algo interesante es que el mismo estudio asegura que solo el 48% de las personas creen que en 2016 las cosas irán mejor. ¿Se puede ser feliz pensando que el futuro se dibuja pésimo? Aun así, Colombia es el más feliz del mundo. Cosa extraña en un país como este, con la inflación en aumento en los últimos años, el costo de vida, la rápida devaluación del peso, el PIB en descenso, un deshonroso lugar 80 (entre 180) del PPA, los problemas de orden público, la corrupción en las entidades del Estado, los engaños y ocultamientos del proceso de paz, unas leyes hechas para favorecer a los delincuentes, miles de delitos en la impunidad y la pésima calidad de la educación.

Sobre todo, la pésima calidad de la educación, que para los últimos años ha dejado a Colombia en los últimos lugares (para 2014 el último lugar) de las pruebas Pisa.  Dicha evaluación es realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y para 2014 midió “la habilidad de 85.000 estudiantes de 15 años, 9.000 de ellos colombianos, para resolver problemas de la vida real con los que no están familiarizados”[4]. No quiero entrar en detalles que a la larga vendrían a ser vergonzosos para mis compatriotas. Lo cierto es que entre 44 países, fuimos los peores. Y lo peor es que esta noticia no es nueva, en los años anteriores los resultados habían sido similares, ocupando el penúltimo puesto.

Sólo hay que ver cómo se imparte la educación en los colegios públicos del país. Un currículo obsoleto que no desarrolla las competencias para la época actual. Unos profesores desactualizados cuya finalidad a la hora de hacer una maestría es subir su escala salarial. Una intensidad horaria en la que se pierde tiempo valioso de clases en diversas “ferias y fiestas” con actividades sin sentido ni propósito educativo. Unos estudiantes preocupados por el refrigerio y el almuerzo, por el novio o la novia y por conseguir el mejor celular, y totalmente apáticos a cualquier actividad que implique su formación académica. Unos profesores sin autoridad real dentro del aula ni autoridad moral para impartir el orden. Unos directivos más preocupados por las bonificaciones a recibir por la cantidad de alumnos o los logros del colegio que por el bienestar de los estudiantes. Un gobierno interesado en hacer descender las cifras de deserción y mortalidad académica, aunque para ello tengan que obligar a los docentes a promover al estudiante incluso sin siquiera presentarse a las aulas. Y eso sin hablar de los problemas que los directivos y el Estado se empeñan por esconder (seguramente piensan que aquello que no se nombra, no existe): drogadicción, alcoholismo, delincuencia, tráfico de drogas, hurto, bullying y otros más.

¿Y nos asombra que los colombianos sean los peores en las pruebas Pisa?


Y es quizás esta ignorancia generalizada la que convierte a las personas en seres más felices. Parece ser que nadie es consciente de su realidad, que el “pan y circo” que les ofrece el Estado a través de un refrigerio y un almuerzo, y un montón de ferias y fiestas en los colegios es lo que más tarde los hace felices: satisfacer una necesidad estomacal y un poco de entretenimiento. Y eso es lo que se queda en la vida a futuro: personas a quienes les basta sólo lo suficiente como para cubrir sus necesidades básicas y unas cuantas fiestas, un partido de fútbol o una buena película para su deleite personal. Y no más.

Este asunto es preocupante. Una persona que se siente feliz no intentará cambiar sus condiciones actuales de vida, por lo tanto, no buscara oportunidades para para progresar ni conseguir más de lo que ya tiene ante sí. Y eso a la larga lo único que trae es estancamiento para el país, porque el progreso de una comunidad sólo se logra cuando todo en los individuos progresan.

Esto pareciera un círculo vicioso maldito: la ignorancia brinda felicidad, pues no deja analizar el entorno y sus problemas lo cual lleva a generar una conformidad con unas condiciones de vida precarias; la felicidad a su vez genera estancamiento, pues nadie que se dice ser feliz intentará cambiar sus condiciones de vida, por lo tanto, no buscara oportunidades de progreso, no estudiará lo cual generará más ignorancia.

¿Estaremos los colombianos condenados a ser cada día más felices y más idiotas?

Quisiera irme a vivir a un país de gente infeliz, no sólo porque son más inteligentes, sino porque la infelicidad nos hace movernos para buscar la forma de progresar y hallar aquello que creemos que nos hace falta y así, finalmente, conseguir bienestar.

Y para finalizar un texto que se hizo viral hace algunos años y que demuestra la involución de nuestro sistema educativo. Aunque está en son de chiste, no es una exageración, además no hay que olvidar aquello de que “entre broma y broma la verdad se asoma”.

LA EDUCACIÓN DE HOY  
Ahora discuten los H.Ps. (honorables parlamentarios) un proyecto de ley para volver a la promoción automática de alumnos. Hasta hace poco éramos más inteligentes porque EXISTÍA la posibilidad de perder el año, de habilitar, y ahora, están "escandalizados" porque 700 mil alumnos van perdiendo el año. En nuestras épocas, ¿cuántos perdían? ¿O es que las matemáticas, la biología o las ciencias sociales han avanzado tanto que ya se volvió más difícil estudiar? ¿Qué es eso de que "ahora nadie pierde el año"? ¿A quién se le ocurrió la genial idea de "los logros"? ¿Cómo puede un logro ser recuperado si durante todo el año no se estudió y a última hora con una prueba de una semana y un examen aprueban vergonzosamente el año de vagancia? Hoy la mayoría de los alumnos son perezosos, no leen, todo se los hace el Internet y aun así, los H.Ps. están interesados en volver a la promoción automática. Colombia se ha caracterizado por tener gente culta, gente de buen hablar y escribir. ¿Los muchachos de hoy tienen buena ortografía? ¿Saben de verdad qué fue el Frente Nacional? ¿Un estudiante de hoy sabe realmente lo que significa 3/4 o 4/5?
 
A ver si pasando este mensaje de amigo a amigo finalmente llega a manos de alguno de los ponentes de la ley y reflexionan sobre si Colombia merece este daño tan irreparable.
 
Un país es lo que su gente sea. Si auspiciamos la chambonería el país será eso: un país mediocre y chambón, producto de una educación y una crianza muy defectuosa.

LA VERDAD ES QUE SE SIENTE EL CAMBIO DE EDUCACIÓN GENERACIONAL
La semana pasada compré un producto que costó $15.800. Le di a la cajera $20.000 y busqué en los bolsillos $800 para evitar recibir más monedas cuando me diera los vueltos. La cajera tomó el dinero y se quedó mirando la máquina registradora, sin saber qué hacer. Intenté explicarle que ella tenía que regresarme $5.000 de cambio, pero ella no se convenció y llamó al gerente para que la ayudara. Tenía lágrimas en sus ojos mientras que el gerente intentaba explicarle y ella continuaba sin entender.

¿Por qué les estoy contando esto?
Porque me di cuenta de la evolución de la enseñanza desde 1960 y de las condiciones actuales que se manejan en muchas escuelas públicas, y peor en las privadas, tanto en el ámbito académico como en el trato a los alumnos. Ahora los NENES nunca pierden el año, aparte de inoperantes son "intocables", sacando las instituciones educativas generaciones déspotas y nefastas a la sociedad y al país.
 Vean Uds. lo que ha sido la evolución en materia educativa, en matemáticas, por ejemplo:

 1. Enseñanza de Matemáticas en 1960:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $100.000. El costo de producción de ese carro de leña es igual a 4/5 del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

 2. Enseñanza de Matemáticas en 1970:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $100.000. El costo de producción de ese carro de leña es igual al 80% del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

 3. Enseñanza de Matemáticas en 1980:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $100.000. El costo de producción de ese carro de leña es de $80.000.
¿Cuál es la ganancia?

 4. Enseñanza de Matemáticas en 1990:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $100.000. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.000. Escoja la respuesta correcta que indica la ganancia:
( ) $ 20.000 ( ) $40.000 ( ) $60.000 ( ) $80.000 ( ) $100.000

 5. Enseñanza de Matemáticas en 2000:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $100.000. El costo de producción de ese carro de leña es de $80.000. La ganancia es de $20.000.
( ) Verdero ( ) Falso

 6. Enseñanza de Matemáticas en 2010:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $100.000. El costo de producción de ese carro de leña es de $80.000. Si Ud. sabe leer coloque una X en los $20.000 que representan la ganancia..
( ) $ 20.000 ( ) $40.000 ( ) $60.000 ( ) $80.000 ( ) $100.000

 ¡¡¡No te rías, es en serio!!!


El contenido de este blog tiene todos los derechos reservados © Marisol Rey Castillo.