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sábado, 13 de abril de 2019

Palabras clave: ¿cómo elegirlas?

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Las palabras clave o descriptores están destinadas a la indización del artículo con el fin de que este sea catalogado en las distintas áreas de conocimiento y por consiguiente ser visible para quien pueda estar interesado en él. Si un autor tiene la intención de que su artículo adquiera visibilidad, uno de los aspectos que debe cuidar es precisamente el de las palabras clave. No obstante, esta sección es una de las que menos reparan los autores de artículos, centrándose en la calidad del contenido del texto o la forma misma. Por supuesto, es importante cuidar todas las secciones de un artículo, y las palabras clave es una de ellas.

Generalmente, se cometen dos errores asociados a este apartado: la poca correspondencia entre las palabras y el contenido, y la selección de palabras a la ligera.

Con respecto a la poca correspondencia entre las palabras y el contenido, es el error menos frecuente, y se suscita por la poca conciencia que el autor tiene sobre el área de conocimiento en el que se enmarca su trabajo. En algunos casos, las palabras clave se asignan de manera muy global, en la que se pierde especificidad señalando disciplinas o ciencias abarcadoras como por ejemplo "medicina" o "física", en lugar de identificar la subdisciplina que podría ser mucho más concreta y fiel al texto como "cardiopatía" o "campo magnético". Por otro lado, algunos autores incluyen en las palabras clave aspectos inherentes a la metodología de la investigación utilizada, como "estudio cuantitativo" o "estudio de caso", perdiendo la oportunidad de incluir palabras relacionadas con el tema o campo estudiado.

Por lo que respecta a la selección de palabras a la ligera, muchas veces se incluyen términos poco usados que, en lugar de darle visibilidad al artículo, lo que hacen es alejarlo del grupo de artículos que comparten una misma temática, por ejemplo, "dolor en el pecho" cuando en realidad se están refiriendo a una "cardiopatía".

Una de las principales recomendaciones en torno a la elección de palabras clave es ceñirse a los vocabularios o tesauros que existen y que pueden proporcionar un buen grupo de palabras entre las cuales se pueden elegir las más cercanas al artículo, así se tendrá la ventaja de ser preciso en torno a la asignación de estos términos y además el artículo ingresará en un conjunto de publicaciones que tengan esos mismos términos y por lo tanto habrá una mayor posibilidad de visibilización.

Entre los vocabularios y tesauros más utilizados se encuentran:
1. El tesauro de la UNESCO, que no sólo presenta un término sino también otros relacionados con él, incluso permite identificar la misma palabra o término en otros idiomas.
2. El vocabulario controlado de IRESIE que contiene un buen número de palabras en español referidas a distintos campos del saber.
3. En el campo de la educación, está el Tesauro Europeo de la Educación que permite búsqueda en distintas lenguas.
4. Existen otros tesauros de acuerdo con las distintas áreas de conocimiento. Algunos de ellos están listados en NeoScientia.com


martes, 5 de marzo de 2019

Lectura y Escritura que Conduzcan a la Construcción del Conocimiento

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Plantearse la relación entre lectura, escritura y elaboración de conocimiento en educación superior puede parecer de entrada un asunto incuestionable: es obvio que en los procesos académicos en formación profesional si no se lee y no se escribe, no se llegará a la construcción de saberes. Sin embargo, cuando uno se detiene sobre esta cuestión y la pone sobre el escenario real de la educación, se da cuenta de que no es tan absurdo reflexionar sobre esto, porque si bien es cierto que la lectura, la escritura y el aprendizaje están relacionados, también es cierto que la estrecha relación de estos elementos sólo se dará cuando existan efectivos procesos de lectura y de escritura que conduzcan a dicha construcción del conocimiento.

No es un secreto que la queja más difundida entre los docentes universitarios sea que los estudiantes no leen, o no comprenden lo que leen, o no escriben bien (no se dan a entender con claridad) o simplemente transcriben textualmente lo que hallan en distintas fuentes sin hacer referencia a dicha fuente. La queja no se da en una sola universidad, y no se da sólo en nuestro país (Carlino, 2005; Argudín, 2005; Argudín y Luna 2006). Estas fallas en la lectura y escritura hacen que incluso se tenga que cambiar la dinámica de una clase en la que los textos pasan a segundo lugar, quedando como protagonista y único personaje, la explicación oral del docente, por lo cual se desaprovechan los documentos, fuente primaria de la información. Adicionalmente, los docentes atribuyen tales falencias a la poca profundidad y eficacia (¿o poco impacto?) en el desarrollo de las competencias en lectura y escritura que debieron ser trabajadas en la educación básica y media, y que los estudiantes deberían manejar con un alto grado al llegar a la educación superior.

Como consecuencia de lo anterior, se crean cursos de lectura y escritura en los primeros semestres de la formación profesional de pregrado, y se le delega al docente de la asignatura la labor de solucionar los problemas y llenar los vacíos que dejó la etapa educativa anterior. Después de terminado el curso, si el estudiante aprueba la asignatura, se puede afirmar que ha incrementado sus competencias lectoescritoras y que, por lo tanto, tendrá herramientas que le permitirán un mejor desempeño en las asignaturas de su campo de conocimiento.

No obstante, algunas veces las quejas de los docentes sobre la poca habilidad de los estudiantes para comprender o producir textos no se queda en los niveles iniciales de la formación, sino que se propagan incluso hasta los seminarios de investigación con miras a la elaboración de los proyectos de grado en los últimos semestres del programa académico. La pregunta que surge entonces es si hubo un fallo en la clase de lectoescritura: quizás si el docente de la asignatura realizó bien su trabajo o sólo se limitó a repetir las prácticas poco efectivas (¿o poco significativas?) que realizaron los profesores de educación básica y media; o quizás si el estudiante olvidó lo aprendido en esa clase, o no lo relacionó ni lo aplicó a las otras asignaturas, o tomó la materia y su contenido como una clase vacía y sin significado dentro de su formación.

Aunque es cierto que una clase de lectura y escritura es necesaria dentro de la formación integral de profesionales, también es cierto que los asuntos de lectoescritura no pueden ser delegados sólo a una materia o a un momento (el inicio de la formación), y que no pueden ser obviados dentro de un proceso educativo. Entonces lo que se debe hacer es seguir unos efectivos procesos de lectura y escritura a lo largo de la formación profesional, no sólo desde una materia que guíe estos procesos sino también desde las asignaturas específicas de su campo de formación profesional. Carlino insiste en que la lectura y la escritura deben ser procesos acompañados por el profesor, pues en la mayoría de los casos “la preocupación por lo poco que leen o lo mal que comprenden suele estar acompañada de una inactividad docente. Esperamos que lean y que entiendan de determinada forma pero no solemos ocuparnos de enseñarles que lo hagan” (2005: 68).

También Carlino (2005) asegura que el hecho de leer y escribir sobre un campo de conocimiento que para el estudiante es nuevo implica un nivel de dificultad mayor que leer y escribir sobre algo que ya le sea conocido, y por lo tanto, el estudiante debe tener un acompañamiento por parte de un experto en la materia que pueda, no sólo guiar el proceso, sino también corregirlo y afianzar lo que aprende. Desde esa perspectiva, no sólo los docentes del área de lectura y escritura serán responsables de los procesos lectoescritores de los estudiantes, sino también los profesores de las otras materias deben apoyar y acompañar dichos procesos desde el mismo desarrollo de sus asignaturas.

Ahora bien, ¿qué se entenderían por procesos efectivos de lectura y de escritura que garanticen la construcción de conocimiento en la educación superior? Se trata de una serie de acciones o estrategias que todos los profesores puedan utilizar para integrar de manera efectiva la lectura y la escritura en los procesos de enseñanza - aprendizaje de sus campos del saber y de esta manera hacer que se conviertan en herramientas útiles en la construcción de conocimiento.

Un efectivo proceso de lectura implica, por un lado, el desarrollo de habilidades para una mejor comprensión de lectura en los estudiantes y también la creación de conciencia en ellos de que la lectura se constituirá en una herramienta clave no sólo en su desempeño académico a lo largo de la formación académica, sino también del buen ejercicio de su actuar profesional. Esta tarea debe desarrollarse en los cursos específicos de lectura y escritura, en el cual el docente debe brindar todas las herramientas, claves y técnicas necesarias para que un estudiante pueda acercarse a un texto para comprenderlo e interpretarlo en su totalidad, haciendo claro énfasis en la importancia de éstos para acceder al conocimiento impreso en un documento escrito.

Por otro lado, y dado que Argudín y Luna aseguran que los estudiantes que tienen mejor comprensión de lectura no sólo adquieren el conocimiento de manera más rápida y fiel, sino que además estarán en capacidad de “desarrollar sus propias ideas y opiniones a través del razonamiento y de la reflexión que implica el hacer una buena lectura” (2006: 13), es evidente que los docentes de las áreas específicas deben no abandonar una lectura comprensiva de los textos de sus áreas en el desarrollo de sus asignaturas. En este sentido, se hace referencia no a una “lectura por encargo” (Carlino, 2005: 68) en la que simplemente se le entrega un texto a un grupo de estudiantes con la instrucción “léalo” sino que se plante una serie de acciones y metas a lograr con ese texto, es decir, una lectura que tenga un objetivo claro, un para qué, un porqué y cómo se engrana el texto con el tema tratado en la asignatura, y además una asesoría en aquellos conceptos que sean de difícil comprensión para ellos y que sólo un profesional del área pueda resolver.  Esto puede darse a través de preguntas orientadoras, de una guía de lectura, o de una actividad escrita que acompañe el acto lector y que garantice que el texto ha sido comprendido y por lo tanto aprovechado de manera suficiente por los estudiantes y como consecuencia la construcción de saberes.

En el caso de la escritura debe suceder algo similar. Por un lado se requiere la existencia de una asignatura en la cual se brinde a los estudiantes todos los elementos necesarios para la construcción de un texto cohesivo y coherente (con todo lo que ello implica), que no sólo le servirá al estudiante para comunicar y demostrar sus saberes, sino también porque “escribir puede ser un instrumento para comprender, pensar, integrar y desarrollar un nuevo conocimiento” (Carlino, 2005: 23).

Sin embargo, no sólo debe trabajarse la escritura desde la asignatura adecuada para desarrollar herramientas para la producción de textos. Carlino cita a Bailey y Vardi quienes aseguran que “son los especialistas de la disciplina los que mejor podrían ayudar con la escritura en el nivel superior, no sólo porque están familiarizados con las convenciones de su propia materia (aunque muchas veces sin ser conscientes de ellas) sino porque conocen el contenido difícil que los estudiantes tratan de dominar” (Carlino, 2005: 23). Así, los docentes de las asignaturas del área de conocimiento deben integrar, en sus clases, actividades de escritura guiadas y encaminadas a la comprensión y construcción de ideas relacionadas con el área específica, a través del trabajo de distintos tipos de textos que le permitan al estudiante potenciar el aprendizaje de los conceptos propios del área.

La lectura y la escritura son actividades propias de la vida académica: son herramienta clave en la construcción del conocimiento, pues no sólo sirven como vehículo de los saberes y la comunicación de los mismos, sino también en los procesos de aprendizaje de estos saberes. De tal manera, “es preciso considerar la enseñanza de la lectura y la escritura a lo ancho y a lo largo de la formación superior” (Carlino, 2005: 25), no en un solo momento o en una única asignatura, sino también dentro de las distintas materias del área específica, como prácticas efectivas y significativas, para que realmente haya un engranaje significativo entre lectura, escritura y construcción del conocimiento.



BIBLIOGRAFÍA

Argudín Y. (2005) Aprende a pensar escribiendo bien: Desarrollo de habilidades para escribir. México: Editorial Trillas.

Argudín Y., & Luna M. (2006) Aprender a pensar leyendo bien: Habilidades de lectura a nivel superior. Barcelona: Paidós.

Carlino, P. (2002 a) “Enseñar a escribir en la universidad: cómo lo hacen en Estados Unidos y por qué”. Revista Iberoamericana de Educación, versión digital, agosto de 2002, OEI. Consultado el día 29 de mayo de 2012 de la world wide web: http://www.campusoei.org/revista/deloslectores/279carlino.pdf

Carlino, P. (2002 b) “¿Quién debe ocuparse de enseñar a leer y a escribir en la universidad? Tutorías, simulacros de examen y síntesis de clases en las humanidades. Lectura y Vida. Revista latinoamericana de lectura, año 23, Nº 1, marzo, 6-14. Consultado el día 29 de mayo de 2012 de la world wide web: http://www.unisabana.edu.co/fileadmin/Documentos/Pedagogia_Infantil/QUIEN_DEBE_OCUPARSE_DE_ENSE_%C3%A6AR_A_LEER_Y_ESCRIBIR.pdf

Carlino, P. (2005) Escribir y leer en la universidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Carlino, P. (2006) Leer textos científicos y académicos en la educación superior: obstáculos y bienvenidas a una cultura nueva [Homepage] Consuntado el día 29 de mayo de 2012 de la world wide web: http://estatico.buenosaires.gov.ar/areas/educacion/bibleduc/pdf/paula_carlino.pdf

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Marisol Rey Castillo © 2012
Safecreative.
DNDA








martes, 5 de febrero de 2019

¿Como lograr que no te rechacen un artículo en una revista científica? Parte 4

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En este apartado, una nieva entrega de la serie de artículos que nos proporciona Elsevier.

En la cuarta parte de esta serie se presentan consejos de distintos revisores alrededor del mundo. Se solicitaron consejos y se recibieron 58 sugerencias en total. A continuación, se presentan las 25 más recurrentes categorizada en distintos grupos.






25 consejos de revisores experimentados sobre aspectos a revisar cuidadosamente antes de enviar el artículo


Elija la revista correcta
He sugerido en numerosas conferencias y reuniones con editores que la gente debe revisar muy bien el carácter de la revista antes de enviar su escrito.
Andrejs Skaburskis.

Revise las características de la revista primero, y asegúrese de que su escrito encaje con la misión y el estilo. Soy editor de una revista centrada en investigación teórica y cualitativa en ciencias sociales. Desde mi escritorio debo rechazar muchos artículos orientados a la investigación aplicada cuantitativa. Eso me hace perder tiempo y también a los autores.
Robert Dingwall.

Por favor, sigan estrictamente la guía para autores planteadas en la sección para ello.
Rajshekhar Bipeta.

Cuando elija una revista para su artículo, pregúntese por qué alguien en Melbourne Australia lo leería (si está en Melbourne, pregúntese si alguien lo leería en Perth). Si no puede pensar en una razón, puede reescribirlo y generalizar más, o enviarlo a una revista de difusión nacional.
Andrejs Skaburskis.


Lenguaje, escritura y fluidez

Si el inglés no es su lengua materna, haga que el texto lo lea y edite alguien del mismo campo de conocimiento cuya primera lengua sea el inglés, antes de enviarlo.
Tammie.

Creo que el problema más común, incluso con una buena investigación, la escritura pobre o ineficaz. La escritura académica suele ser desagradecida. El punto es que para comunicar efectivamente las ideas es necesario una escritura clara que con frecuencia indica un pensamiento claro; ambos aspectos son esenciales para el avance del conocimiento.
Chris Carleton.

Los autores deben tratar describir oraciones cortas simples claras y concisas, en la medida de lo posible, y hacer que el texto sea coherente.
Marija Stanković.

Siempre que aquí alguien que no conoce el tema lea el artículo antes de enviarlo. Si es claro y comprensible para ellos, tendrá sentido para un lector; por el contrario, si tienen que detenerse y releer para comprenderlo, existen algunos problemas.
Cynthia Hollingsworth

Antes de enviar un artículo: (i) coméntelo con sus pares, coméntelo con su superior, encuentre a un “abogado del diablo” para tratar de rebatir su trabajo desde distintas perspectivas. (ii) Trate exponer sus ideas con pocas oraciones cortas como si fuera presentar su trabajo ante una persona que no trabajen esa área del conocimiento. Eso le ayudara a construir una secuencia lógica de argumentos. He visto muchos manuscritos con contenido altamente interesante, pero tratado de manera muy superficial como si no hubiera tenido retroalimentación de otros.
Andreas Reinecke.

Asegúrese de que no existen inconsistencias internas en su artículo. Es sorprendente la cantidad de veces que lo que se dice en el resumen y lo que se halla en las tablas al interior del documento no coincide. Es quizás fácil de entender que esto suceda si el documento ha pasado por diversas ediciones, pero puede tener un muy mal impacto ante el editor y revisor del artículo.
Jo.

Un aspecto clave para todos los autores debe ser la claridad. Los autores conocen la idea y los detalles sobre el estudio y su análisis tan concienzudamente que es fácil asumir que el lector también conoce estos detalles y por lo tanto no especifican aspectos necesarios para la comprensión del documento. Es difícil, pero los autores deben imaginarse a sí mismos leyendo un artículo del que no tengan un conocimiento previo.
Robin Prescott


Clarifique la pregunta de investigación, añada algo nuevo

Un error común es no proporcionar una justificación completa para la pregunta de investigación. Los autores a veces mencionan la investigación existente, pero no necesariamente explican cómo la investigación descrita se agrega a la literatura en la introducción.
Francis C. Dane

Lea la literatura existente, asegúrese de tener algo nuevo y útil que decir.
Golda

Revise su manuscrito cuidadosamente para detectar aspectos innovadores, no repita hechos conocidos o intente volver a publicar datos que la comunidad científica ya ha aceptado. Recuerde que la literatura debe citarse con respecto a la originalidad y la fecha de la primera publicación, incluso cuando se hayan publicado datos fundamentales hace mucho tiempo.
Mathias

Un artículo no es un trabajo final, ni un informe de proyecto. Aclare el propósito de la investigación y los principales hallazgos y agregue algunos aspectos importantes. Asegúrese de que se incluyan los detalles necesarios mientras mantiene la escritura clara y concisa.
Ryan Su

Indique siempre con antelación (Resumen, Introducción) lo que este documento aporta a la literatura. Asegúrese de que los revisores y los lectores sepan lo que está agregando al cuerpo de investigación sobre el área temática.
Debra


Citas

Compruebe y vuelva a comprobar sus citas, y su relevancia. No hay descuido más grande que el manejo descuidado de citas. Si estás descuidado allí, supongo que no se ha sido cuidadoso en el resto del artículo.
Michael Pol

No haga una excesiva autocitación , la idea no es nueva ...
Ashraf Khalaf

Cite las fuentes originales cuando sea posible. Tenga cuidado en que las citas y las referencias coincidan. He visto varios casos de personas que citan como referencia algo que simplemente se formuló como hipótesis o que se mencionó como una breve cita de la labor de algún otro investigador en la introducción.
Linda


Tablas o gráficos / formato

Al escribir una leyenda para una tabla o gráfico, no intente volver a contar todo lo que se puede ver. Indique la tendencia, las principales similitudes o diferencias.
Kamo "chili" Perec

Otro problema que encuentro al revisar artículos es poner los aspectos de los Métodos en la Introducción y los Resultados en la Discusión, etc. Esto es bastante común, y le aconsejaría que lo revise detenidamente antes de enviar el artículo.
Airton Stein


Evite enviar a muchas revistas

Evite enviar el mismo manuscrito (con muy poca edición) a varias revistas al mismo tiempo. Sin duda, los revisores no pueden darse cuenta si el artículo está en revisión en otra revista, pero puede convertirse en un problema posterior.
Anurag Chaurasia


Dedique tiempo a la Introducción

Como a menudo recomiendo el rechazo solo en base a la Introducción, sugeriría que un autor debería intentar aclarar cómo llegó a la pregunta de investigación en base a la Introducción. Siga el formato simple pero útil "Lo que sabemos" -> "Lo que no sabemos" -> "Qué ideas podemos tener" -> "Pregunta de investigación"
Georgios Vleioras


Lea su artículo al revés

Lea su documento de Z a A. Sí, léalo al revés. Cuando lee su artículo de la A a la Z, empieza a leer con atención, pero luego acelera de forma natural (porque lee su propio texto, ya lo conoce y lo entiende). Desde la mitad ya no lee, se desliza a través del texto. Cuando lee de Z a A, el deslizamiento es mucho más difícil. Tiene que enfocarse en cada oración por separado. Preguntese si cada frase suena bien.
Sergey Korkin


Discusión

Mi principal preocupación es la discusión. La mayoría de los autores no presentan sus resultados más importantes en primer lugar. A veces se ocultan dentro del texto cuando debería ser lo primero en aparecer.
Kimirei



Para ir al texto original en inglés, haga clic aquí.



miércoles, 2 de enero de 2019

2019: Año de las lenguas indígenas

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El pasado mes de abril, la ONU proclamó que el año 2019 será el Año Internacional de Lenguas Indígenas. Esto con el propósito de generar una reflexión sobre la necesidad de reconocer las lenguas indígenas, conservarlas y fomentarlas en el ámbito nacional e internacional. La participación de las comunidades indígenas atraerá, de esta manera, la atención no solamente sobre sus lenguas, sino también sobre sus culturas. Para esto, será la UNESCO la encargada de actuar como organismo principal durante el 2019. 

Independientemente del grado de politización de este gesto, es importante que las personas interesadas en el estudio de las lenguas y de la lingüística participemos activamente este año de la reflexión en torno a la valoración y respeto que se debe tener con esas lenguas minoritarias como patrimonio cultural de nuestros pueblos y de nuestras naciones. En los distintos espacios académicos donde participamos, podemos generar reflexiones con nuestros estudiantes, nuestros compañeros y generar eventos y actividades que ayuden a visibilizar las lenguas indígenas locales en cada uno de nuestros países. Este año será un pretexto para generar atención sobre las lenguas indígenas y también sobre el estudio de las mismas, aproximándonos a ellas desde distintas perspectivas y difundiéndolas para hacer notar su valor. 


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